viernes, 12 de enero de 2007



LOS DÍAS DE INVIERNO


El suburbio entero estaba sumergido en la nieve. Los copos caían y seguían cayendo tan tupidamente que el cielo parecía tender miles y miles de hebritas blancas finamente hiladas. Como si alguien arriba ovillara y desovillara los hilos de nieve suaves como algodón, invitándonos a tejerlos de nuevo en suéteres viejos, aquellos suéteres que a uno le quedan muy bien aun cuando haya crecido.
…..La nieve nos alegró a todos. Sólo Andrei estaba insatisfecho. Para él significaba la tardanza de trenes, los embotellamientos en las carreteras, los aeropuertos cerrados, un caos total en las arduas conjeturas sobre el regreso de Eta. Según su vieja costumbre, no quería o no podía bajar al patio. Por eso, mientras nosotros afuera nos tirábamos copos y tomábamos fotos en la nieve fresca, con él, detrás del “sofá”, estaba sentado el sistemático Herrero, ayudándolo a introducir cierto orden, al menos, en sus esperanzas.

Atlas descrito por el cielo, de Goran petrovic (página 155)
Publicado por Goizeder @ 0:40  | Literatura en miniatura
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