miércoles, 20 de diciembre de 2006


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El deseo se parecía a una punzada de hambre que aúlla como un dolor bajo el corazón, o a un dolor pequeño que se despierta como el hambre en el alma. No se acordaba exactamente de cuándo había brotado en él esa velada ansia por el camino en forma de una tenue fuerza incorpórea. Era como si se hubiera acostado con las puntas de los dedos pulgar y corazón juntas, y al vencerle el sueño, su mano hubiera caído de la cama y los dedos se hubieran abierto. Entonces se había despertado sobresaltado, como si hubiera soltado algo. En verdad, se había soltado a sí mismo. Y el deseo estaba allí. Terrible, implacable deseo, tan fuerte que, bajo su peso, empezó a cojear del pie derecho…Otras veces le parecía que se había encontrado el alma de alguien revolcándose en su plato lleno de repollo y se la había zampado.
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El último amor en Constantinopla o la Novela Tarot para la adivinación, de Milorad pavic (página 13)
Publicado por Goizeder @ 22:50  | Literatura en miniatura
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