lunes, 12 de diciembre de 2005
El escritor siempre compra aretes para el que no tiene orejas. Trafica con los pensamientos. El pintor, sin embargo, quiere ver esos pensamientos. Pero los pensamientos humanos jamás se quedan quietos. Los hay de todo tipo y propósito; nunca sabes de quién son, de quién no fueron ni de quién jamás serán, pero tienes que soportarlos. Los hay rápidos y soberbios como una manada de caballos lujuriosos y feroces parecidos a una jauría de perros. Algunos son lentos y rencorosos como una manada de elefantes; otros voraces, de buen comer y beber como una piara; y otros aún son envidiosos como un tropel de monos. ¡Y no digamos en los sueños! Allí se juntan todas tus ideas espantadas durante el día, que huyeron de la realidad como una bandada de urracas o un cardumen de peces codiciosos. Uno jamás logra reunirlos bajo una misma gorra y mente. Y hacia ellos avanzan por la orilla nuevos pensamientos, perezosos como un hato de búfalos…En pocas palabras, los siete pecados capitales van corriendo por los pensamientos humanos y acechan la oportunidad…
Pero ocurre, rara vez por cierto, que se dé lo contrario. Del matorral surge de repente como milagro, como un unicornio, un pensamiento solitario y mágico, te echa una mirada y enseguida te olvida, pero tú lo recuerdas hasta el fin de tus días.


De "Siete pecados capitales" de Milorad Pavic. Página 86.
Publicado por Goizeder @ 23:01  | Literatura en miniatura
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