En la infancia, hace mucho tiempo, vi en un prado dos mariposas que se rozaban en el vuelo; un poco de polvo variopinto pasó de una a otra, las mariposas se fueron volando, y yo luego me olvidé del caso. Anoche en el camino un hombre, confundiéndome con quién sabe quién, me golpeó con el sable. Antes de proseguir el viaje sentí que de mi mejilla no brotaba sangré, sino polvo de mariposas...
"Diccionario Jázaro" de Milorad Pavic, página 143