...Es igual que con un libro, si se espera de él un milagro, hay que leerlo dos veces. La primea hay que leerlo en la adolescencia, cuando aún se es más joven que sus protagonistas; la segunda vez cuando ya se ha alcanzado una edad madura, y los protagonistas son más jóvenes que quien lo está leyendo. Así se pueden ver desde dos puntos de vista, al tiempo ellos le pueden poner a uno a prueba al otro lado del péndulo, allí donde el tiempo siempre está parado, es decir a veces es demasiado tarde para leer ciertos libros, como a veces es demasiado tarde para irse a dormir...
Paisaje pintado con té” de Milorad Pavic, página 80